Por Claudia Luna Palencia
España quiere posicionarse como uno de los países más progresistas del mundo, con mayor tolerancia y lucha contra el odio; por esa razón, acogerá la Primera Cumbre contra el Odio, cuya inauguración será, el 11 de marzo, en Madrid.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, explicó que el encuentro contará con la presencia de diversas autoridades gubernamentales; expertos académicos; representantes de las plataformas digitales y organizaciones de la sociedad civil.
La intención es abordar los desafíos que plantea la propagación del discurso de odio y la polarización en los ámbitos social y digital. “Se trata de avanzar en la construcción de sociedades más cohesionadas y respetuosas con los derechos fundamentales”, ha explicado la ministra. “La lucha contra el odio es una cuestión de democracia, no vamos a mirar para otro lado”.
“Un mensaje de odio no son solo palabras en una red social. Casi la mitad de los mensajes de odio buscan deshumanizar por completo a quien está al otro lado de la pantalla. Un 29% incita directamente a la violencia, y eso ya hemos visto cómo se puede trasladar a las calles. Pero no estamos indefensos, no tenemos por qué aceptar eso como la nueva normalidad”, declaró Saiz.
Para tener una idea de la dimensión de este fenómeno: en España, en enero pasado, fueron detectados 35 mil 300 mensajes de carácter racista y xenófobo en las redes sociales.
En la opinión de la ministra Saiz, hay algunos avances que se han producido gracias a la colaboración con las principales plataformas de redes sociales. “Cuando el verano pasado vimos lo que pasaba en Torre Pacheco, decidimos actuar. Pusimos en marcha un grupo de trabajo pionero en el que participan los responsables de las principales plataformas digitales y gracias al cual se está acelerando la retirada de los contenidos de odio”.
De hecho, por primera vez en el último trimestre de 2025, Facebook, Instagram, TikTok y YouTube han facilitado al gobierno español, datos detallados sobre sus medidas proactivas de moderación; lo que incluye, actuaciones iniciadas de oficio por sus sistemas automatizados o por sus equipos internos, sin necesidad de recibir denuncias de los usuarios.
En especial, al gobierno español, le preocupa que el contenido en las redes sociales influya de manera negativa en una narrativa que profundiza la intolerancia; el odio; la discriminación y hasta la violencia de género.



















