Redacción / Grupo Marmor
Después de pasar más de dos décadas en prisión por un delito que no cometió, Carmen Mejía fue liberada durante la madrugada del 11 de marzo del Complejo Correccional del Condado de Travis, en Texas. Su liberación ocurrió después de que juez anulara su condena y la declarara legalmente inocente, tras la revisión de nuevas pruebas que demostraron que el caso por el que fue sentenciada fue un accidente.
Mejía abandonó el penal entre lágrimas y abrazos después de permanecer 22 años: “Pensé que moriría en prisión, pero nunca perdí la esperanza”, dijo.
El caso se remonta a 2003, cuando un bebé de 10 meses falleció tras sufrir quemaduras graves mientras estaba bajo el cuidado de la familia de Mejía. Entonces las autoridades concluyeron que el daño fue provocado de forma intensional, lo que produjo su condena a tres cadenas perpetuas. Sin embargo, años después se abrió su carpeta de investigación, determinando esta vez que las lesiones eran compatibles con un accidente doméstico.
La nueva investigación, presionada por el Innocence Project y la Unidad de Integridad de Convicciones de la fiscalía del condado, reveló inconsistencias en los testimonios médicos presentados durante el juicio original. Tras la anulación de la sentencia, también fue eliminada la orden migratoria que existía de Mejía, con el fin de que permanezca legalmente en Estados Unidos mientras concluye su proceso legal.



















