Lavar los huevos antes de refrigerarlos puede ser más dañino que útil. La profesora de Nutrición de la Universidad Europea de Madrid, Luisa Solano, explica que la cáscara cuenta con una fina capa protectora llamada cutícula, que impide la entrada de bacterias y otros contaminantes. Al lavar los huevos antes de almacenarlos, se elimina esta barrera natural, aumentando el riesgo de contaminación.
Para conservarlos correctamente, lo ideal es mantener los huevos en su envase original dentro del refrigerador, limpiándolos solo si es estrictamente necesario justo antes de su uso. También es importante evitar errores comunes como romperlos directamente sobre otros alimentos y no mantener una buena higiene en la cocina.
Además, la especialista recuerda prestar atención a señales que indican que un huevo ya no es seguro: olor desagradable, clara demasiado líquida o yema que se rompe fácilmente. Adoptar estas prácticas simples ayuda a reducir riesgos y aprovechar al máximo las propiedades nutricionales de este alimento rico en proteínas y vitaminas.



















