La ofensiva militar de Israel contra territorio del Líbano ha dejado más de 800 personas fallecidas y miles de heridos, según reportes de autoridades libanesas, en medio de una escalada del conflicto con el grupo armado Hezbolá.
Los ataques, que comenzaron a intensificarse a finales de febrero, han incluido bombardeos aéreos sobre varias regiones del país, particularmente en el sur y en los suburbios de Beirut. Las autoridades locales señalan que los bombardeos han provocado también la destrucción de viviendas, infraestructura y zonas densamente pobladas.
De acuerdo con informes oficiales, la violencia ha provocado además el desplazamiento de más de 800 mil personas que han tenido que abandonar sus hogares para refugiarse en otras zonas del país o en albergues improvisados. Organismos internacionales han advertido que la situación podría convertirse en una grave crisis humanitaria si continúan los ataques.
El conflicto se intensificó tras los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, aliado de Irán, en el contexto de la creciente tensión regional. Mientras tanto, el gobierno libanés ha pedido un alto al fuego inmediato y la intervención de la comunidad internacional para evitar una mayor escalada.



















