Durante años se creyó que los cajeros automáticos (ATM) serían los responsables de eliminar miles de empleos en los bancos. Sin embargo, distintos análisis muestran que esto no ocurrió como se pensaba. Aunque los cajeros automáticos redujeron ciertas tareas en las sucursales, también permitieron que los bancos abrieran más oficinas y transformaran el rol de los trabajadores hacia funciones de atención y asesoría. 
El verdadero cambio llegó décadas después con la banca móvil y los smartphones, especialmente con la aparición del iPhone y las aplicaciones financieras. Estas herramientas permitieron a los clientes realizar desde su teléfono operaciones como transferencias, pagos o consultas de saldo, reduciendo la necesidad de acudir a una sucursal bancaria. 
Este avance digital transformó la industria financiera al automatizar muchas operaciones que antes requerían personal en ventanilla o centros de atención. Aun así, expertos señalan que la tecnología no siempre elimina empleos, sino que cambia las funciones dentro del sector, creando nuevos puestos relacionados con tecnología, datos y servicios digitales.



















