Pátzcuaro tiene la torta de gelatina pero Hidalgo delita con su torta de conserva, conoce mi historia

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Margarita Arreola/ Grupo Marmor

El Oriente de Michoacán tiene mucha variedad gastronómica, pero en Semana Santa, hay un postre que se roba las bocas, se trata de la torta de conserva, una conjugación de la tradición de las frutas y vegetales con dulce de  piloncillo y el pan artesanal, señaló Teodoro Martínez Espinoza, conservero.

El señor Teodoro señaló que la idea fue de su madre quien se dedicaba a realizar conservas de forma tradicional y al lado de su taller había una panadería y cuando llegaba a ocurrir algún accidente eran los panaderos quien la socorrían y en agradecimiento les regala las frutas caramelizadas en el pan que ellos mismos elaboraban de ahí surgió la tradición.
El postre se suele comer en Semana Santa para romper el ayuno por la vigilia, se acompaña de atole de puzcua (maíz negro molido en el metate sin sabores añadidos) o leche para bajar la intensidad del dulce.

La torta de conserva lleva décadas en el gusto los paladares amantes de lo dulce, no solo en el oriente de Michoacán, ahora también se réplica en otros estados.

La conserva con la que suele llenarse el pan que es telera, salada y suave en su mayoría es higo, chilacayote y camote, aunque en realidad las frutas y vegetales que se pueden hacer en conserva son innumerables.

Hasta la fecha la torta de conserva es uno de los postres más tradicionales en el oriente para la celebración de los días santos, pero también representa mucho trabajo artesanal, pues las frutas son naturales, sin colorantes y el piloncillo también se elabora tradicional.