Redacción / Grupo Marmor
Internacional.- En un acontecimiento sin precedentes que marca un antes y un después en la religión, Sarah Mullally fue entronizada como la primera mujer arzobispa de Canterbury, asumiendo el liderazgo supremo de la Iglesia de Inglaterra. Con este acto, se convierte en la líder número 106 en ocupar el cargo, rompiendo una tradición de más de mil 400 años de sucesión exclusivamente masculina.
La solemne ceremonia se llevó a cabo en la histórica catedral de Canterbury, evento que contó con la presencia de invitados de distintas religiones y de los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina. Durante el acto, Mullally, de 63 años y exenfermera de profesión, recibió el báculo que la acredita oficialmente como la líder espiritual de la comunión anglicana, la cual agrupa a millones de feligreses a nivel mundial.
La llegada de Sarah Mullally al arzobispado ocurre en una etapa de profunda crisis y reestructuración para la institución. Su predecesor, Justin Welby, se vio obligado a dimitir tras verse involucrado en un fuerte escándalo por su gestión y encubrimiento en casos de abusos dentro de la iglesia. Durante su entronización, la nueva líder hizo un llamado a no minimizar el dolor de quienes han sido lastimados por las fallas de la comunidad eclesiástica.
Este hito no solo representa un avance significativo hacia la inclusión dentro del anglicanismo, sino que se perfila como un intento clave por recuperar la confianza y credibilidad de los creyentes tras años de fuertes divisiones internas.



















