La Secretaría de Marina determinó que el reciente derrame de hidrocarburos en el Golfo de México fue provocado por un buque no identificado y emanaciones naturales de petróleo, conocidas como chapopoteras.
De acuerdo con autoridades federales, el derrame tiene tres fuentes principales: un vertimiento ilegal desde una embarcación cercana a Coatzacoalcos y dos filtraciones naturales del subsuelo marino, una de ellas ubicada en la zona de Cantarell, en Campeche.
El fenómeno ha afectado más de 600 kilómetros de costa, principalmente en los estados de Veracruz y Tabasco, impactando ecosistemas y comunidades pesqueras de la región.
Las autoridades señalaron que, hasta el momento, no se ha identificado con precisión el barco responsable, ya que al menos 13 embarcaciones se encontraban en la zona al momento del incidente.
En respuesta, el Gobierno federal ha desplegado acciones de contención como barreras marinas, limpieza de playas y monitoreo aéreo, además de la creación de un grupo interdisciplinario para investigar el origen del derrame y prevenir futuros eventos.
Asimismo, se informó que una de las fuentes naturales continúa activa, por lo que se mantienen las labores de vigilancia y control en la región.
Aunque autoridades han descartado, por ahora, un daño ambiental “severo”, especialistas y organizaciones han advertido sobre posibles afectaciones a largo plazo en el ecosistema marino y la economía local.



















