La Federación Internacional del Automóvil (FIA) activó una “operación rescate” en la Fórmula 1 con el objetivo de mejorar el espectáculo en pista, al introducir cambios que limitan el tiempo de carga de las baterías en los monoplazas.
Esta medida busca evitar que los equipos dependan en exceso de la energía eléctrica, lo que actualmente reduce la velocidad en rectas debido a la gestión del sistema híbrido. Con la nueva regulación, se pretende que los autos mantengan un rendimiento más constante y recuperen velocidad en tramos clave.
El problema detectado por la FIA es que los pilotos deben levantar el pie del acelerador antes de las curvas para recargar energía, lo que provoca carreras menos dinámicas y adelantamientos más complicados. Con la restricción, se espera un manejo más agresivo y competitivo.
Estos ajustes forman parte de los cambios rumbo a las nuevas regulaciones técnicas, donde se busca equilibrar la eficiencia energética con el espectáculo, una de las principales críticas de aficionados y expertos en los últimos años.



















