¡Cuidado en la alberca! El riesgo oculto que podría arruinar tus vacaciones ¿de qué trata?

Foto: Especial
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Redacción/Grupo Marmor

Con la llegada de la temporada de calor, las albercas y balnearios se convierten en una de las principales opciones para refrescarse. Sin embargo, especialistas advierten que ingerir agua de estas instalaciones, incluso de manera accidental, puede representar riesgos para la salud.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el agua de las albercas es tratada con sustancias como cloro, bromo y sales especiales, las cuales ayudan a eliminar bacterias y algas. No obstante, estos químicos pueden provocar irritación estomacal o malestares gastrointestinales si se ingieren.

Por otro lado, el contacto con agua que no ha sido correctamente tratada puede ser aún más peligroso, ya que puede derivar en enfermedades como diarrea, infecciones en los oídos, sarpullidos, neumonía o problemas respiratorios.

Uno de los principales riesgos es la presencia de Cryptosporidium (conocido como “Cripto”), un parásito resistente al cloro que puede provocar infecciones intestinales severas. Este representa un mayor peligro para niños, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados, por lo que se recomienda que estos grupos consulten a un profesional de la salud antes de acudir a este tipo de espacios.

Aunque las albercas, jacuzzis y centros acuáticos que mantienen niveles adecuados de cloro, bromo y pH reducen significativamente el riesgo de contagio, es fundamental seguir medidas preventivas para evitar enfermedades o accidentes.

Entre las principales recomendaciones destacan:

Evitar entrar al agua si se tiene diarrea o alguna infección gastrointestinal.

No nadar si se ha sido diagnosticado con Cryptosporidium, al menos hasta dos semanas después de la recuperación.

No ingresar con heridas abiertas; en caso necesario, cubrirlas con vendajes impermeables.

Ducharse antes de entrar a la alberca.

Lavarse las manos antes de comer después de nadar.

Evitar tragar agua, ya que puede estar contaminada.

Supervisar constantemente a los niños.

Verificar que el lugar cuente con medidas de seguridad, como salvavidas o instalaciones en buen estado.

Secar bien los oídos después de salir del agua.

Seguir estas recomendaciones permitirá disfrutar de manera segura las actividades acuáticas durante las vacaciones