Por Claudia Luna Palencia/correspo
Más allá de la explosión por gas en una cafetería en Almería que ha dejado un muerto y varios heridos, la bella Semana Santa en España, transcurre con total normalidad.
Miles de personas tanto nacionales, como internacionales, se han dado cita para disfrutar estos días de vacaciones viviendo a flor de piel los pasos de las hermandades y las múltiples procesiones de las cofradías que veneran a sus vírgenes y a sus cristos con total devoción. Son días de incienso, copal y mucho colorido.
España, se llena de procesiones, en buena parte de su geografía: desde el norte, hasta el centro y los arrebatadores pasos de Andalucía que son el imán de muchos españoles; y, también, de miles de extranjeros.
Estos días, los hoteles en Andalucía, están al 90% de su capacidad, les acompaña que a diferencia de otros años, por estas fechas de Semana Santa, no ha llovido.
En Sevilla, lo han vívido a tope. Por las calles de Andalucía se escuchan las cornetas, los tambores, las saetas y los cánticos apasionados al paso de las procesiones. Es imposible quedar indemne al silencio que inunda las calles ante las miradas fervorosas de las personas al ver las imágenes en procesión.
Es un rito que se vive todos los días de la Semana Santa: la gente queda para comer antes de las procesiones y buscar el mejor hueco, para observar aunque sea de lejos el ritual, sino se tiene el abono de una silla para ver las procesiones desde la comodidad.
Entre, procesión y procesión, la gente aprovecha el descanso para ir por la merienda y disfrutar los dulces típicos de estas fechas: los pestiños; las torrijas; los bartolillos; así como los buñuelos, hornazos o monas de Pascua. El domingo habrá que buscar, con los niños, los huevos de Pascua.
Todo es pura tradición. En el corazón de la Semana Santa están las Hermandades que son cofradías religiosas, algunas datan del siglo XVI y cada una realizando una procesión formal desde su iglesia de origen, hasta la catedral y de vuelta. Agrupan a miles de nazarenos.
“La Semana Santa no es un evento único, sino una erupción simultánea de tradición en todo el país. Prácticamente todas las ciudades, pueblos y aldeas de España observan la Semana Santa de alguna forma”, de acuerdo con Montserrat Puig, una madrileña fervorosa.
Lo que hace excepcionales las celebraciones andaluzas, especialmente las de Sevilla y Málaga, es una combinación de antigüedad, logros artísticos e intensidad emocional que las ha convertido en algunos de los eventos más visitados del sur de Europa.
Solo en Sevilla participan 71 hermandades, que involucran aproximadamente a 50 mil nazarenos: los penitentes encapuchados y con túnicas cuyas siluetas se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de la cultura española.
“La pieza central de cada procesión es el paso: una carroza monumental que lleva esculturas de madera tallada que representan escenas de la Pasión de Cristo o imágenes de la Virgen María. Los mejores pasos de Sevilla y Málaga son obras de arte centenarias, talladas en los siglos XVI y XVII y vestidas con terciopelo bordado, plata y flores frescas”, explicó con vehemencia, el padre José Mier.
Las imágenes más grandes pesan varias toneladas y requieren equipos de hasta 54 costaleros (portadores ocultos que sostienen la plataforma completamente sobre sus hombros y cuello) moviéndose en completa coordinación mediante comandos de voz y un martillo ceremonial.





























