Redacción / Grupo Marmor
Este domingo, millones de fieles distintas partes del mundo conmemoran el Domingo de Resurrección, también llamado Domingo de Pascua, una de las fechas más importantes del calendario cristiano que marca el final de la Semana Santa.
La celebración ocurre después del Triduo Pascual (Jueves, Viernes y Sábado Santo), días de ayuno y reflexión sobre la pasión y muerte de Jesús. En contraste, este día se vive con alegría, ya que recuerda la resurrección de Jesucristo al tercer día, considerada la base de la fe cristiana.
El Domingo de Pascua no tiene una fecha fija, se celebra el primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera, por lo que puede variar entre marzo y abril.
De acuerdo con los relatos bíblicos, la mañana del domingo, algunas mujeres seguidoras de Jesús acudieron al sepulcro y lo encontraron vacío. Un ángel les anunció que había resucitado, y posteriormente, Jesús se apareció a sus discípulos, confirmando que había vencido la muerte. Estos pasajes, narrados en los evangelios, son el fundamento de esta celebración para el cristianismo.
Para los creyentes, esta fecha tiene un profundo significado, ya que simboliza la victoria de la vida sobre la muerte, el triunfo de la esperanza y la renovación espiritual, además representa también el cumplimiento de las promesas de salvación y la oportunidad de iniciar un nuevo camino basado en la fe.
En México, la celebración combina actos religiosos y tradiciones culturales: se realizan misas solemnes, repique de campanas y reuniones familiares, además de diversas expresiones comunitarias que reflejan la importancia de esta fecha. Con ello, no solo concluye la Semana Santa, sino que también inicia el Tiempo Pascual.



















