Redacción/Grupo Marmor
Netflix estrenó su primera serie filmada en Martinica, una producción que mezcla el género western con una historia centrada en once hermanos vinculados al crimen.
La serie marca un precedente al ser la primera producción de la plataforma grabada en esta isla caribeña, como parte de su estrategia para diversificar escenarios y ampliar su catálogo internacional. La trama sigue a una familia conformada por once hermanos que enfrentan disputas internas, conflictos de poder y relaciones marcadas por la lealtad.
El proyecto retoma elementos clásicos del western, como enfrentamientos y control territorial, pero los traslada a un contexto contemporáneo en el Caribe. Además, el uso de locaciones naturales de Martinica aporta una estética distinta al género, alejándose de los paisajes tradicionales del viejo oeste.
Especialistas de la industria audiovisual han señalado que este tipo de producciones responde al crecimiento global del streaming, que busca incorporar nuevas regiones y narrativas para atraer audiencias diversas, al tiempo que impulsa economías locales a través de la filmación.
Con este estreno, Netflix refuerza su presencia internacional y abre la puerta a futuras producciones en el Caribe, consolidando una tendencia de expansión hacia territorios menos explorados en la industria del entretenimient





























