Redacción/Grupo Marmor
En los últimos años, el llamado “sleep divorce” o “divorcio del sueño” se ha convertido en una tendencia cada vez más común entre parejas que buscan mejorar su descanso sin afectar su relación.
Este concepto consiste en que cada persona duerma en camas o incluso habitaciones separadas, con el objetivo de evitar interrupciones durante la noche provocadas por ronquidos, movimientos, diferencias de horarios o preferencias de temperatura.
Lejos de representar una crisis, especialistas destacan que se trata de una decisión consensuada que prioriza la salud física y mental. Dormir mejor no solo reduce el cansancio, sino que también ayuda a disminuir la irritabilidad y los conflictos cotidianos.
De acuerdo con la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, más de un tercio de las personas en Estados Unidos duermen ocasional o regularmente en espacios separados, lo que refleja el crecimiento de esta práctica, especialmente entre generaciones jóvenes como los millennials.
Entre sus principales beneficios se encuentran una mejor calidad de sueño, mayor energía durante el día y una convivencia más armoniosa. Además, resulta una solución práctica para parejas con ritmos de vida distintos, como quienes tienen hábitos nocturnos frente a quienes prefieren dormir temprano.
Así, el “sleep divorce” rompe con la idea tradicional de compartir cama como símbolo de cercanía, y propone una nueva forma de fortalecer la relación: descansar mejor para convivir mejor.



















