Julieta Coria/Grupo Marmor
La misión Artemis II dejó una de las coincidencias más sorprendentes entre la ciencia y la música: su paso por el lado oculto de la Luna duró casi exactamente lo mismo que el icónico álbum The Dark Side of the Moon de Pink Floyd.
Durante ese tramo del viaje, los astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— permanecieron sin comunicación con la Tierra entre 40 y 50 minutos debido a la interferencia de la Luna.
Lo curioso es que ese “apagón” coincide casi perfectamente con la duración del legendario disco, que dura 42 minutos con 50 segundos.
Pero la coincidencia va más allá del tiempo. El álbum, concebido por Roger Waters, no trata literalmente sobre el espacio, sino que utiliza el “lado oscuro” como una metáfora de la mente humana, lo desconocido y las emociones.
En un giro casi poético, la tripulación de Artemis II ofreció en 2026 una mirada real a ese territorio desconocido, llevando a la humanidad a observar directamente la cara oculta de la Luna por primera vez en décadas.
Esta sincronía ha cautivado tanto a científicos como a fans del rock, demostrando que la exploración espacial y la cultura pueden cruzarse de formas inesperadas.
Si los astronautas hubieran puesto “play” al entrar en la sombra lunar, el álbum habría terminado justo al recuperar la señal con la Tierra.



















