Redacción / Grupo Marmor
La mañana de este jueves se confirma el lamentable fallecimiento de Prichard “El Excavador” Colón a los 33 años de edad. La noticia provocó una profunda conmoción en el mundo del deporte, despidiendo a un hombre cuya prometedora carrera se vio truncada trágicamente en el cuadrilátero hace casi una década. El deceso fue confirmado por su padre, Richard Colón, a través de un emotivo comunicado publicado en su perfil oficial de Facebook, donde agradeció a los seguidores por el apoyo incondicional brindado a su familia durante todos estos años de lucha.
“Buenos días mi gente. Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. AHORA ESTÁ en mejor mundo. Hice todo lo posible por cumplirle SU DESEO, SU SUEÑO de traerlo DE VACACIONES a Puerto Rico, como tanto él deseaba, pero NO SE PUDO. Gracias por tantos años de amor y oraciones. En la medida que puedan por favor manténganos en oraciones”, escribió su padre.

Nacido en Maitland, Florida, y de raíces puertorriqueñas, Prichard Colón debutó profesionalmente el 23 de febrero de 2013 con un fulminante nocaut a Xavier Lasalle. Rápidamente se consolidó como uno de los prospectos más grandes del boxeo, acumulando un récord invicto de 16 victorias, 13 de ellas por la vía rápida. Sin embargo, su destino cambió trágicamente la noche del 17 de octubre de 2015 en el Eagle Bank Arena de Fairfax, Virginia.
Durante su combate contra Terrel Williams, Colón recibió múltiples golpes ilegales en la nuca que fueron ignorados por el árbitro Joe Cooper. Al finalizar el encuentro, Prichard se desvaneció en los vestidores y fue trasladado de urgencia a un hospital, donde fue operado por un hematoma subdural, permaneció en coma por más de 200 días. Al despertar, el diagnóstico médico determinó un daño neurológico irreversible que lo dejó en estado vegetativo, limitando por completo su movilidad y poniendo fin a su carrera.
Su caso generó reformas en las normativas del boxeo y fue honrado por el Consejo Mundial de Boxeo (WBC) como campeón vitalicio. Hoy, el deporte despide no solo a un gran atleta, sino a un verdadero guerrero de la vida.



















