Acampada en Madrid de cientos de personas para protestar por la vivienda

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Claudia Luna Palencia / Grupo Marmor

La Puerta del Sol, en pleno corazón de Madrid, se ha convertido en un campamento de cientos de personas que están protestando, de forma aireada e indignada, por la situación actual de la vivienda en España. La gota que colmó el vaso fue el desahucio de Maricarmen, una anciana de 86 años y con discapacidad.

Este fin de semana se han registrado protestas en toda España con la finalidad de presionar al Gobierno de Pedro Sánchez para sacar adelante un Decreto para la vivienda que ahora se conoce de forma popular como “Decreto Maricarmen”.

El drama de la vivienda en España es estructural. No responde a una coyuntura, más bien se arrastra desde hace décadas y hay etapas en que la tensión es más evidente porque la demanda supera a la oferta por diversas circunstancias: algunas, obedecen a razones reales y otras, a la especulación y percepciones subjetivas.

El actual Gobierno implementó una política antidesahucios que ha fomentado que, durante la pandemia y en la etapa pospandemia, incremente el número de casos de personas que invaden una vivienda y se metan a vivir en ésta. Le llaman okupas y hay datos que estiman en más de 100 mil, el número de viviendas okupadas, durante los ochos años que ya dura la actual Administración del presidente Sánchez.

Así es que los propietarios que antes alquilaban ahora se ven indefensos y algunos prefieren no alquilar y tener sus viviendas fuera del mercado; otros, para librarse del miedo al inquilino moroso lo que han hecho es poner su vivienda en el mercado del alquiler turístico que, por supuesto, es muchísimo más rentable. Y, por si fuera poco, desde la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, se nota la llegada de cientos de extranjeros que están ubicándose en España.

Los que huyen del miedo a Putin y tienen dinero, llegan al país ibérico a comprar propiedades de precios superiores al millón y medio de euros y ni siquiera regatean. También, en Madrid, son famosos los barrios de millonarios latinoamericanos como el lujoso Barrio de Salamanca y en zonas todavía más caras como La Moraleja y La Finca.

Así es que, España enfrenta un escenario tensionado: hay más inmigrantes, más población y un déficit de más de 700 mil viviendas y leyes que protegen a los okupas y no a los dueños de las viviendas. Y, por supuesto, está la proliferación de los pisos para alquiler turístico.

El desahucio de Maricarmen es, por ende, la cara real del mercado de vivienda en España. Ella no ha sido la única, todos los días hay desahucios, incluso hay gente que se ha suicidado.

De acuerdo con Europa Press, entre enero y marzo de este año, se han registrado un total de 4 mil 005 desahucios; la mayoría, en Cataluña, con 921 lanzamientos, seguida por Andalucía y Madrid.

La presión social pasa porque el Gobierno apruebe un Decreto que evite los desahucios; que congele el precio del alquiler y le dé al inquilino la posibilidad de quedarse en la vivienda con contrato indefinido.