Redacción/Grupo Marmor
A 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, autoridades presentaron nuevos avances en la investigación, derivados del reanálisis de información telefónica, documentos y otros indicios relacionados con los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero.
De acuerdo con el nuevo informe, el análisis de comunicaciones permitió identificar a 17 personas que no habían sido consideradas previamente como sujetos de investigación, entre ellas elementos de la Policía Estatal de Guerrero y personas presuntamente relacionadas con grupos criminales como Guerreros Unidos y Los Bélicos.
Una de las principales líneas de investigación se concentra nuevamente en la funeraria El Ángel, ubicada en Iguala. Durante cateos realizados en el inmueble fueron localizados restos óseos, un arma de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, documentación, certificados de defunción y documentos de traslado e inhumación firmados y sellados, pero sin llenar. También fue localizado un horno crematorio sin registro oficial.
Las autoridades también reportaron hallazgos en el Servicio Médico Forense relacionado con el predio, entre ellos restos óseos sin registro, expedientes duplicados, piezas dentales y restos calcinados. Entre marzo y junio de 2026 se localizaron 23 indicios en jornadas de búsqueda, incluidos fragmentos óseos y restos biológicos. Uno de los fragmentos recuperados presentó una coincidencia genética con otro localizado en 2021, a 123 kilómetros de distancia.
El informe señala que el análisis de las comunicaciones también permitió profundizar en posibles vínculos entre integrantes de la delincuencia organizada, policías y servidores públicos. Además, las autoridades identificaron actividad posterior en algunos teléfonos pertenecientes a estudiantes desaparecidos, lo que abrió nuevas líneas para reconstruir lo ocurrido después del 26 y 27 de septiembre de 2014.
Las autoridades indicaron que estos nuevos elementos podrían derivar en órdenes de aprehensión, nuevas detenciones y búsquedas en territorio. Sin embargo, los restos encontrados continúan bajo análisis para determinar su antigüedad y establecer posibles coincidencias genéticas con personas desaparecidas.
El caso Ayotzinapa continúa abierto y, a 12 años de la desaparición de los estudiantes, las nuevas diligencias mantienen como uno de sus principales objetivos esclarecer qué ocurrió con los 43 normalistas y determinar responsabilidades.

















