Hay una señal que tu cuerpo no debería ignorar: hoy se habla del corazón

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Redacción / Grupo Marmor

Tu corazón late miles de veces al día sin pedir descanso, pero, ¿qué haces tú para cuidarlo? Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, que este año celebra su 25.º aniversario con un mensaje de urgencia: las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte a nivel global, y es momento de ponerles un alto.

En las salas de urgencias es común escuchar que alguien sufrió un “preinfarto”, pero médicamente este término es incorrecto. Lo que el cuerpo experimenta en realidad es una angina de pecho inestable, una reducción crítica del flujo sanguíneo que funciona como la antesala directa de un ataque cardíaco. En esta emergencia, cada segundo cuenta para evitar que el tejido del corazón muera por falta de oxígeno. Además, olvídate de esperar siempre el clásico dolor en el pecho; la ciencia actual advierte que las señales de alarma pueden ser atípicas, especialmente en las mujeres, por lo que la educación preventiva es tu principal escudo.

El verdadero peligro suele actuar en silencio. Problemas como la enfermedad de las arterias coronarias funcionan casi como el sarro en una tubería: con el paso del tiempo, la grasa y el colesterol se acumulan formando placas que bloquean el flujo de sangre oxigenada. Cuando esa “tubería” se tapa por completo, el cuerpo avisa con un dolor agudo en el pecho o, en el peor de los escenarios, con un infarto.

¿Quiénes están en la zona de riesgo?

Aunque nadie está libre de sufrir un susto, las probabilidades aumentan según la genética y la edad. Los focos rojos se encienden para los hombres a partir de los 45 años, las mujeres mayores de 55, y para cualquiera que tenga papás o hermanos que hayan padecido del corazón desde jóvenes.

Sin embargo, el verdadero campo de batalla está en tus hábitos diarios. Fumar (o respirar humo de otros), el sedentarismo, la obesidad, la diabetes y la presión alta son los peores enemigos de tus arterias. Y ojo con las emociones: la ciencia ha comprobado que vivir con estrés crónico, depresión o soledad prolongada multiplica los riesgos de sufrir un colapso cardiovascular.

La receta infalible para no llegar a urgencias

Evitar el quirófano está en tus manos. Especialistas del Hospital Puerta de Hierro Majadahonda recomiendan que, a partir de los 35 o 40 años, te hagas chequeos de rutina para vigilar tu azúcar, colesterol y presión arterial.

La mejor medicina preventiva no viene en frasco, sino en tu estilo de vida. Apuesta por la dieta mediterránea, dile adiós al tabaco, limita el alcohol y prioriza tu descanso. Regalarte entre 30 y 40 minutos de caminata diaria hará maravillas por tu salud.

Finalmente, para quienes ya sobrevivieron a un infarto, el regreso a casa representa una segunda oportunidad. Retomar el trabajo, el ejercicio y la vida cotidiana bajo supervisión médica exige adoptar estos hábitos saludables no como una opción, sino como un verdadero seguro de vida, sirviendo de inspiración para que familiares y amigos también comiencen a cuidar su propio corazón antes de que sea demasiado tarde.