Disminuyen al 19 % los “ninis” en México; además se registran más mujeres en las aulas

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Redacción / Grupo Marmor

La proporción de jóvenes de 18 a 24 años que no estudian ni trabajan en México disminuyó del 23 % al 19 % a lo largo de la última década, de acuerdo con los resultados del informe Panorama de la Educación 2026 presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Pese al avance registrado la cifra nacional continúa situándose por encima del promedio del organismo internacional, ubicado en 13 %, lo que mantiene a México entre las naciones con mayores retos para garantizar el acceso pleno de la juventud a la formación académica y al empleo formal.

El análisis del organismo internacional revela que la disminución general del indicador se debió de manera exclusiva al desempeño de la población femenina. Entre 2015 y 2025, el porcentaje de mujeres jóvenes fuera de las aulas y del mercado laboral descendió de 37 % a 29 %, impulsado por un incremento de seis puntos porcentuales en la matrícula educativa femenina (que pasó de 35 % a 41 %) y un avance de dos puntos en la inserción laboral de las mujeres. En contraste, la situación de los hombres jóvenes permaneció prácticamente sin variaciones, registrando un ligero ajuste al pasar de 9 % a 10 % en el mismo periodo.

Esta disparidad coloca a México con la brecha de género más amplia entre todos los países integrantes de la OCDE, concentrando casi tres de cada diez mujeres de 18 a 24 años en condición de inactividad formal. Al respecto, especialistas de organizaciones civiles e instituciones académicas subrayan que el concepto tradicional de “nini” suele generar un estigma injustificado sobre esta población, al asumir una falta de voluntad individual y visibilizar que ocho de cada diez personas en esta condición son mujeres que sostienen de manera no remunerada labores domésticas y de cuidados en sus hogares y comunidades.

En cuanto a las causas estructurales detrás de la mejoría observada, el informe de la OCDE atribuye la tendencia favorable a un incremento en la inclusión educativa y a la permanencia escolar, de manera particular en el nivel medio superior. El documento no señala a programas sociales basados en transferencias o capacitaciones temporales como factores determinantes del cambio, sino que resalta el papel que ha tenido la retención en los planteles educativos.

El reporte también expone que el sistema educativo mexicano continúa arrastrando la inversión pública por estudiante de tiempo completo más baja de toda la OCDE, destinando menos de 3 mil dólares anuales por alumno, en contraste con naciones como Luxemburgo, donde la cifra supera los 35 mil dólares. Ante este panorama, analistas coinciden en la urgencia de articular políticas públicas integrales que trasciendan los apoyos económicos, mediante la creación de sistemas nacionales de cuidado y estrategias que faciliten una transición efectiva de la escuela al mercado laboral formal.