Redacción / Grupo Marmor
Lo que estaba programado como una discusión técnica sobre propiedad industrial y derechos de autor en la Cámara Alta, terminó por convertirse en un escenario de confrontación directa y acusaciones de narcotráfico entre las bancadas del PAN y el Partido Verde.
El detonante del conflicto fue la proyección de una sátira visual impulsada por la legisladora panista Lilly Téllez. Utilizando fragmentos de la cinta La Caída (que retrata los últimos días de Hitler), el video parodiaba a figuras clave del oficialismo, incluyendo al presidente Andrés Manuel López Obrador y a Ricardo Gallardo, actual gobernador de San Luis Potosí.
La burla audiovisual provocó la inmediata reacción de la senadora ecologista Ruth González, esposa del mandatario potosino. Desde su escaño y apelando a las formas parlamentarias, González le solicitó a Téllez ser cuidadosa con sus alusiones. La senadora del Verde enfatizó que, si bien respeta la libertad de expresión, el uso injustificado de la imagen de Gallardo representaba una situación “delicada” y constituía un acto de difamación. A la par, amagó con proceder legalmente.
Sin embargo, la respuesta de Lilly Téllez llevó la sesión a un nivel de máxima tensión. Dejando de lado la discusión sobre la reforma, la panista encaró a González exigiéndole: “Usted no me viene a amenazar”. Inmediatamente después, Téllez lanzó un ataque frontal al calificar dichas advertencias como “particularmente serias”, justificando su temor en una grave acusación: afirmó que tanto la senadora del Verde como su esposo se encuentran “asociados con cárteles en su estado”.
La legisladora de Acción Nacional continuó su arremetida tildando a la pareja de “corruptazos” y de actuar con cinismo bajo el presunto cobijo de organizaciones criminales violentas y adineradas. Ante la dureza de los señalamientos, Ruth González exigió que la agresión, la cual catalogó como violencia y amenaza directa, quedara registrada oficialmente en el Diario de los Debates, reiterando que su única intención era exigir respeto para su familia.
El nivel de hostilidad obligó a la intervención del presidente del Senado, Higinio Martínez, quien hizo un llamado al orden y advirtió que la Mesa Directiva no toleraría actos de violencia de género ni faltas de respeto en el recinto.
La crisis en el debate también generó reclamos internos. Manuel Huerta, legislador morenista, alzó la voz para criticar a la presidencia del Senado por permitir que Téllez continuara mofándose de su movimiento político sin restricciones, exigiendo que se retomara el control de la sesión.
Todo este atercado opacó el objetivo original de la asamblea: la actualización del Código Penal Federal y las normativas de Propiedad Industrial para combatir la piratería y regular el uso de la identidad gráfica e intelectual en medios digitales.



















