Julieta Coria/Grupo Marmor
El cáncer de mama puede no presentar síntomas en sus primeras etapas, por lo que conocer los cambios que pueden aparecer en las mamas y acudir a revisión ante cualquier señal inusual es fundamental para favorecer una detección oportuna.
Entre los principales signos de alerta se encuentra la aparición de un bulto o zona de mayor firmeza en la mama o debajo del brazo, así como cambios en el tamaño o la forma de los senos. Sin embargo, la presencia de un bulto no significa necesariamente que se trate de cáncer, ya que también puede deberse a otras condiciones.
Otros cambios que deben revisarse son las alteraciones en la piel, como enrojecimiento, engrosamiento, hinchazón, hoyuelos o una apariencia similar a la llamada “piel de naranja”. También puede presentarse un cambio en la posición o forma del pezón.
La secreción por el pezón que no sea leche materna, especialmente si contiene sangre, también requiere valoración médica. De igual manera, cualquier cambio que resulte diferente a lo habitual debe ser consultado con un profesional de la salud.
Es importante recordar que algunos casos de cáncer de mama pueden detectarse mediante estudios de imagen antes de que aparezcan síntomas, por lo que los controles médicos y las pruebas de detección recomendadas de acuerdo con la edad y el riesgo individual son parte importante de la prevención.
Ante cualquier cambio nuevo o persistente en las mamas, la recomendación es no esperar a que desaparezca por sí solo y acudir a valoración médica. Detectar una alteración no significa tener cáncer, pero sí es una razón para revisarla.


















