#VIDEO // “Le voy a partir su madre a ella” exigen más sanciones para el “Padre Pistolas” tras amenzar e insultar a la gobernadora

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Redacción / Grupo Marmor

Amenazas directas, imputaciones sobre nexos con el crimen organizado e insultos verbales se describieron en el expediente por el cual el Tribunal Estatal Electoral de Guanajuato (TEEG) concluyó en sancionar al sacerdote J. Jesús Gallegos Lara, conocido como el “Padre Pistolas”, por comenter actos categorizados como violencia política contra las mujeres en razón de género en perjuicio de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo. Entre las expresiones acreditadas durante una manifestación en noviembre de 2025 contra el proyecto del acueducto Solís-León, el religioso declaró abiertamente: “¡Yo le voy a partir su madre a ella!, porque es la culpable de que nos vaya a matar de hambre a todos”, dicho que inició el debido proceso.

A lo largo del procedimiento que se extendió por diez meses, la defensa de la mandataria presentó ampliaciones de denuncia respaldadas con grabaciones difundidas en Facebook. En dichos materiales, el clérigo afirmó que “a la Gobernadora Libia la pusieron los marros”, sostuvo que grupos delictivos le exigían la colocación de mandos en seguridad y obra pública, y la agredió verbalmente por el presupuesto publicitario estatal. No obstante, el órgano electoral limitó su fallo inicial a los hechos de la manifestación presencial, ordenándole al sacerdote emitir una disculpa pública en redes sociales, la publicación de la sentencia en estrados y la asistencia a un curso de capacitación en perspectiva de género.

La gobernadora presentó un recurso de impugnación al argumentar que el tribunal omitió juzgar con perspectiva de género al descartar los tres videos adicionales, los cuales sostiene que vulneraron el ejercicio de sus derechos político-electorales. Paralelamente, integrantes de la colectiva Alerta Violeta A.C. calificaron la sanción como tardía e insuficiente, señalando que los marcos normativos actuales resultan limitados para sancionar con rigor a figuras públicas o religiosas que ejercen violencia de género, mientras que el sacerdote amagó con su retiro de la actividad eclesiástica.