Redacción / Grupo Marmor
La advertencia de la OMS sobre el riesgo de una nueva pandemia vuelve a poner la mirada en las grandes epidemias que han golpeado a la humanidad. La organización señala que el mundo debe prepararse para la próxima emergencia sanitaria de alcance global.
El llamado cobró fuerza nuevamente, cuando líderes mundiales se reunieron en Naciones Unidas para reforzar los compromisos de prevención, preparación y respuesta ante futuras pandemias. La OMS recordó que la COVID-19 dejó importantes lecciones y evidenció las deficiencias de los sistemas de salud y de vigilancia a nivel mundial.
Como parte de estos esfuerzos, los países han avanzado en nuevas herramientas de cooperación internacional. En 2025, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó el Acuerdo de la OMS sobre Pandemias, cuyo objetivo es fortalecer la prevención y mejorar la respuesta ante futuras emergencias, incluido el acceso más equitativo a vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas.
Pero antes de pensar en la próxima pandemia, la historia permite dimensionar lo que una enfermedad infecciosa puede provocar cuando se extiende a gran escala. Desde la peste que devastó Europa hasta el COVID-19, estas son algunas de las pandemias y epidemias que han dejado las mayores cifras de mortalidad.
La peste negra
La llamada Peste Negra azotó Europa durante el siglo XIV y fue causada por la bacteria Yersinia pestis. La OMS señala que esta pandemia provocó más de 50 millones de muertes en Europa.
La peste llegó a convertirse en una de las mayores tragedias sanitarias de la Edad Media. Actualmente, la enfermedad todavía existe en algunas regiones, pero puede tratarse con antibióticos cuando se detecta a tiempo.
La viruela
Durante siglos, la viruela fue una de las enfermedades más devastadoras para la humanidad. La OMS estima que solo durante el siglo XX provocó alrededor de 300 millones de muertes.
Después de una campaña internacional de vacunación, la OMS declaró oficialmente erradicada la enfermedad en 1980, convirtiéndola en la primera enfermedad infecciosa humana en ser erradicada mediante una campaña mundial de vacunación.
La gripe de 1918
Entre 1918 y 1919, una pandemia de influenza se extendió por todo el mundo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que alrededor de 500 millones de personas se infectaron y que hubo al menos 50 millones de muertes.
La pandemia tuvo además una característica poco habitual: provocó una elevada mortalidad entre adultos jóvenes, además de afectar a niños pequeños y adultos mayores.
VIH/sida
Décadas después, otra epidemia comenzó a transformar la salud pública mundial: el VIH.
De acuerdo con la OMS, el VIH ha cobrado aproximadamente 44.2 millones de vidas desde el comienzo de la epidemia. Al finalizar 2025, unos 41 millones de personas vivían con VIH en el mundo.
Aunque actualmente no existe una cura, los tratamientos antirretrovirales han permitido controlar la infección y mejorar considerablemente la expectativa de vida de las personas que tienen acceso al diagnóstico y tratamiento.
COVID-19
La pandemia más reciente también dejó una huella profunda. La OMS estima que la COVID-19 provocó más de 7.1 millones de muertes notificadas oficialmente, aunque advierte que la cifra real probablemente sea mayor debido a las limitaciones de los sistemas de vigilancia y registro.
En una evaluación más amplia, la OMS calcula que la pandemia estuvo asociada con más de 20 millones de muertes en exceso entre 2020 y 2023, una cifra que permite dimensionar el impacto global de la emergencia sanitaria.
Desde la peste que devastó a Europa en la Edad Media hasta una pandemia que paralizó al mundo en pleno siglo XXI, la historia muestra que las enfermedades infecciosas pueden transformar sociedades enteras.
Ahora, mientras los países buscan fortalecer sus sistemas de vigilancia, cooperación y respuesta, la OMS insiste en una idea central: la próxima pandemia no es una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo ocurrirá.


















