Redacción / Grupo Marmor
La administración del presidente Donald Trump y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos autorizaron la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, exmayor y psiquiatra del Ejército estadounidense condenado por la matanza perpetrada en la base de Fort Hood, Texas, en noviembre de 2009. La medida fue confirmada por el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, y formalizada por el secretario interino del Ejército, Adam Telle, fijando la fecha del procedimiento para el próximo 3 de diciembre. El método fue propuesto por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y recibió el aval ejecutivo en el marco de la reactivación de la pena capital a nivel federal impulsada por la administración.
Los hechos se remontan al 5 de noviembre de 2009, cuando Hasan ingresó armado con una pistola FN 5.7 y cerca de 400 cartuchos de munición al centro de procesamiento médico de Fort Hood, donde decenas de soldados esperaban evaluaciones de salud previas a su despliegue en el extranjero. El exmilitar abrió fuego de manera deliberada al grito de “Allahu Akbar”, dejando un saldo de 13 personas muertas y 32 heridas antes de ser neutralizado por agentes de seguridad locales, sufriendo impactos de bala que le provocaron una lesión permanente en la columna. Durante su consejo de guerra en 2013, un tribunal militar lo halló culpable por unanimidad de 13 cargos de asesinato premeditado y 32 de intento de homicidio, dictaminando la pena de muerte tras admitir su autoría y declarar que actuaba en apoyo a grupos extremistas en Afganistán.
De llevarse a cabo la sentencia en la fecha programada, representará el primer ajusticiamiento dentro del sistema militar de EE. UU. desde 1961 (cuando el soldado John Bennett fue ejecutado por ahorcamiento) y la primera ocasión en que las Fuerzas Armadas recurren a un pelotón de fusilamiento desde 1945. No obstante, especialistas legales señalan que la defensa de Hasan aún podrá interponer apelaciones ante tribunales federales civiles en las semanas previas para intentar postergar o frenar la aplicación de la condena.



















