Por Claudia Luna Palencia / Grupo Marmor
En las calles en Madrid, lamentan el fallecimiento de Maricarmen Abascal, la anciana de 87 años que fue desahuciada de su vivienda el mes pasado y que se convirtió en símbolo del drama actual que viven los españoles con las viviendas.
La mujer llevaba dos semanas ingresada en el Hospital Gregorio Marañón tras salir en camilla desalojada por la fuerza de su vivienda de alquiler en la capital española. Llevaba siete años en juicios para evitar su desalojo tras 70 años de vivir con un alquiler de renta congelada.
El Sindicato de Inquilinas anunció el fallecimiento de Abascal y condenó que ella murió no en su hogar sino en condiciones precarias en un hospital. No logró retornar a su piso, luego de que los abogados y los dueños del edificio, llegaron a un acuerdo para que volviese.
“Lamentamos anunciar que hoy Maricarmen ha fallecido. Las negociaciones han llegado demasiado tarde y todo ha sido un proceso muy tortuoso para ella y su salud se fue deteriorando”, de acuerdo con voceras del Sindicato de Inquilinas.
El desalojo se llevó a cabo el pasado 23 de septiembre, tras varios intentos previos de desalojo. Maricarmen entonces abandonó la propiedad en camilla, atendida por el personal médico del Samur, mientras cientos de personas se congregaban para intentar impedir su salida.
Su caso ganó atención internacional. Su desahucio provocó una movilización que, se ha instalado en un campamento en Puerta del Sol, donde los participantes han exigido nuevas medidas contra los desahucios y el aumento en los precios de los alquileres.
El Gobierno del presidente Pedro Sánchez, presentó la semana pasada, dos decretos para regular los precios de la vivienda tanto de venta como de alquiler; y paralizar los desahucios. Sin embargo, no prosperó en votación en el Congreso el viernes. Ello motivó, un momento de reflexión, por parte del mandatario Sánchez que finalmente anunció la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales anticipadas.


















