Producción de berries deja riqueza en Tangancícuaro, pero también retos ambientales y sociales, reconoce alcalde

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Margarita Arreola/ Grupo Marmor

Tangancícuaro, Mich.- La producción de berries tecnificada genera una importante derrama económica para Tangancícuaro, con exportaciones a Estados Unidos, Canadá y Europa, incluso a Países Bajos, pero también implica retos ambientales por el uso de plásticos y sociales por la mano de obra jornalera, reconoció el presidente municipal, Arturo Hernández Vázquez.

Cuestionado sobre la contaminación por plásticos agrícolas, el alcalde aclaró que dentro del Lago de Camécuaro no existe contaminación directa, sin embargo, admitió que el mapa agrícola del municipio parece “una libretita plastificada” por la gran extensión de cultivos con acolchado y túneles.

“Genera muchísimos jornales, genera muchísima riqueza; la mayoría de las berries que se producen en el municipio son de alta calidad. Esto genera mucha economía, pero también nosotros trabajamos con ellos de la mano para que cumplan los lineamientos. Tienen que cumplir con muchos lineamientos ambientales porque de lo contrario no les comprarían sus berries”, afirmó.

Sobre los efectos sociales, tras ser cuestionado por el tema de adicciones entre jornaleros, el edil señaló que “toda acción tiene una reacción” y destacó el programa municipal “Aprendamos a Aprender”, dirigido a menores de 10 a 15 años que, por los horarios laborales de sus padres que salen a las 4 de la mañana no son llevados a la escuela.

El programa, explicó, no es una escuela formal, pero detecta a estos niños y les brinda formación en valores, hábitos de higiene, lectoescritura, computación e incluso oficios básicos como el cambio de aceite de una moto. Además, a los menores que son enviados a trabajar se les otorga una compensación semanal para que puedan aportar en casa y no tengan que laborar.

“Llevamos tres generaciones y son aproximadamente entre 12 y 15 niños. Los vamos detectando y los preparamos. Después de que terminan este periodo de aprendizaje de 6 meses, o encuentran un trabajo semiformal o regresan a la escuela porque les nace el espíritu de volver a estudiar”, señaló.

El alcalde indicó que muchos de estos casos son de alta vulnerabilidad, con menores abandonados por sus padres y acogidos por otras familias sin parentesco formal.

“Hay dos chicos que viven en la misma casa que técnicamente tendrían que ser hermanos, pero no son nada porque a uno lo dejó su papá y su mamá y un hombre lo adoptó, y al otro le pasó igual. Ellos conviven como hermanos. Son casos que si te platico lloramos todos juntos”, dijo.

Finalmente, sobre la responsabilidad social de las empresas de berries, aseguró que la gran mayoría sí ha sido solidaria e incluso han apoyado al municipio, como con la compra de una patrulla, aunque reconoció que no existen programas de apoyo gubernamental para este sector por tratarse de una agroindustria tecnificada con ingresos en dólares.