Redacción / Grupo Marmor
El escalofriante video donde presuntos sicarios del cártel de “Los Granados” son interrogados en pleno monte ha dado un giro dramático y doloroso. Habitantes del ejido El Balcón, en la sierra de Guerrero, alzaron la voz para denunciar que los hombres que aparecen sometidos en la grabación no son criminales, sino sus propios campesinos desaparecidos, quienes presuntamente fueron forzados a incriminarse frente a la cámara.
En el metraje original que circuló en redes, se observa a varios sujetos confesando operar para líderes criminales como “El Tucán” y “Chava Granados”, acompañados de una galería de fotos con hombres y niños fuertemente armados. Sin embargo, la comunidad de El Balcón emitió un comunicado urgente señalando claras discrepancias en las declaraciones del video, detectando que los nombres y apellidos que los cautivos mencionan al ser interrogados no coinciden o resultan incongruentes.
Ante el temor de que se intente desvirtuar la tragedia, el ejido exigió a las autoridades investigar a fondo el origen y las circunstancias en las que se grabó el material. Los pobladores defendieron a capa y espada a los secuestrados, asegurando que son hombres de trabajo, reconocidos por dependencias ambientales por su dedicación a la agricultura, la producción de mezcal y proyectos de conservación forestal. “Si alguna de estas personas ha cometido algún delito, que sea la autoridad competente quien investigue, determine responsabilidades y, conforme a la ley, los juzgue”, sentenció la comunidad.
“Lo único que queremos es una tumba para llorarles”
El verdadero rostro de esta tragedia quedó plasmado en el desgarrador testimonio de Blanca Quirino Santamaría, hija de uno de los cautivos. La joven desmintió categóricamente que su padre sea parte de la delincuencia, explicando que fue interceptado y privado de la libertad cuando simplemente se dirigía al campo para llevar a otra persona a trabajar.
En un ruego que le ha dado la vuelta a las redes, Blanca se dirigió directamente al líder del grupo criminal que los retiene. “Como hija, les pido que me regresen a mi papá”, imploró entre lágrimas.
La joven, quien reveló que entre los secuestrados también hay dos hermanos, le pidió a los captores tener “un poco de bondad” y aseguró que incluso orará por ellos a cambio de que dejen volver a sus familiares. Su desesperado llamado culminó con una frase que refleja el nivel de angustia que viven las familias en la sierra de Guerrero: “Lo único que queremos es tener una tumba para llorarles”.


















