Redacción / Grupo Marmor
Cada 14 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Costurera, una fecha dedicada a reconocer el trabajo de quienes, con aguja, hilo y máquina, dan vida a prendas de vestir y mantienen vigente un oficio que ha pasado de generación en generación.
Aunque no existe un registro oficial preciso sobre el origen de esta celebración, la fecha busca visibilizar la labor de las costureras, un sector históricamente integrado por mujeres y fundamental para la industria textil, los talleres independientes y la economía familiar.
A lo largo de los siglos, la costura ha evolucionado de una actividad artesanal a una industria de gran alcance. Durante el siglo XIX, el crecimiento de la moda en Europa impulsó la demanda de prendas confeccionadas a medida, mientras que la industrialización del siglo XX transformó los procesos de producción y abrió nuevas oportunidades laborales.
En la actualidad, las personas dedicadas a este oficio trabajan en fábricas, talleres, negocios propios y desde sus hogares. Su labor requiere precisión, creatividad, paciencia y conocimientos técnicos que permiten reparar, ajustar y confeccionar prendas.
En el Día Mundial de la Costurera, la conmemoración invita a reconocer el valor de este trabajo, así como las habilidades y el esfuerzo que hay detrás de cada prenda.


















