Redacción / Grupo Marmor
En un hecho astronómico sin precedentes, científicos identificaron por primera vez una enana blanca que emite un peculiar resplandor verdoso en la Vía Láctea. El objeto se ubica en la constelación de Draco, a una distancia estimada en 280 años luz de la Tierra, despertando el interés de la comunidad científica debido a que este tono no suele manifestarse en cuerpos estelares.
De acuerdo con investigadores de la Universidad de Warwick, el remanente espacial adquirió dicha tonalidad tras engullir fragmentos de antiguos planetas rocosos que giraban a su alrededor. El astrofísico Mark Hollands detalló que la alta concentración de elementos químicos sobre la superficie alteró las longitudes de onda tradicionales, bloqueando la luz naranja y dejando escapar un brillo singular.
Por su parte, el experto Boris Gänsicke comparó esta reacción con la mezcla de pigmentos en una paleta artística, donde al suprimir ciertos componentes cambia el resultado visual por completo. El descubrimiento quedó documentado formalmente en la revista Ras Techniques and Instruments, sentando un nuevo precedente sobre los procesos químicos y la evolución de los remanentes estelares en el cosmos.



















