¿Por qué se coloca sal en las ofrendas y para qué sirve?

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Redacción / Grupo Marmor

La sal es considerada uno de los elementos purificadores más indispensables dentro del tradicional altar de Día de Muertos, funcionando como un escudo espiritual que evita que el alma de los difuntos se corrompa durante su viaje de ida y vuelta al mundo de los vivos.

Este mineral básico representa la preservación del cuerpo físico y la pureza absoluta, garantizando que el espíritu visitante pueda transitar con total seguridad hacia el plano terrenal para disfrutar del banquete preparado por sus familiares cada 1 y 2 de noviembre.

Formas de colocación y simbolismo protector

Tradicionalmente, las familias mexicanas depositan una pequeña porción de sal en recipientes de barro, platos pequeños o vasos de cristal sobre los primeros niveles de la ofrenda. En diversas regiones del país, también es una costumbre arraigada trazar una cruz de sal directamente sobre la mesa o en el piso, lo cual añade un poderoso significado de protección dirigido hacia los cuatro puntos cardinales y hace alusión a creencias religiosas de expiación.

Junto con el vaso de agua que mitiga la sed del viajero, la sal conforma la preparación ritual básica de cualquier altar, siendo un requisito fundamental para que las ánimas puedan acercarse a los alimentos y convivir con sus seres queridos antes de retornar intactas a su lugar de descanso eterno.