Javier Velázquez/Grupo Marmor
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) identificaron al menos 50 huellas fosilizadas de dinosaurios de distintas especies que habitaron hace 65 millones de años en lo que hoy es territorio de Apatzingán.
El descubrimiento se realizó en el lecho de un arroyo en la comunidad de San Juan de los Plátanos, donde pobladores alertaron sobre marcas atribuidas a animales de grandes dimensiones.
Los vestigios se concentran en un área de 40 metros cuadrados sobre roca sedimentaria en la margen del río, aunque la evidencia sugiere que el yacimiento podría extenderse varios metros más, por lo que no se descarta el incremento en el número de icnitas.
Las huellas oscilan entre 12 y 48 centímetros de largo y hasta 30 centímetros de ancho, y por sus características morfológicas, como número de dedos, forma y profundidad, fueron asociadas de forma preliminar a tres familias.
Una correspondería a terópodos carnívoros de gran porte, de hasta cuatro metros de altura, posiblemente tiranosáuridos, identificables por su impronta tridáctila.
Otra sería de dinosaurios más pequeños, de hasta dos metros, similares a los raptores de la familia Dromaeosauridae, y una tercera a herbívoros pico de pato, de la familia Hadrosauridae, que podían alcanzar los cuatro metros y dejan marcas de tres dedos con bordes redondeados.
A partir del 21 de octubre de 2026, un equipo del INAH inició la documentación formal del sitio, con muestreo de roca a cargo del geólogo Jasinto Robles Camacho, fotogrametría encabezada por los arqueólogos María Fernanda Cabrera y José Luis Punzo Díaz, y elaboración de moldes por el biólogo y paleontólogo José Luis Ávila, con apoyo de Carlos A. Hernández Luna.
Es de mencionar que Michoacán cuenta con antecedentes de sitios similares en Playa Azul, en Lázaro Cárdenas; El Aguaje, en Aguililla, y en la zona limítrofe de Tiquicheo y Tuzantla, por lo que este nuevo punto sería el cuarto en la entidad.


















