Redacción/Grupo Marmor
El Partido Demócrata logró una victoria histórica en las elecciones de medio término de Estados Unidos al recuperar el control de ambas cámaras del Congreso, el Senado y la Cámara de Representantes, en una jornada electoral que modificó el equilibrio político del país y representa un revés para el presidente Donald Trump.
En el Senado, los demócratas alcanzaron 54 escaños, incluidos dos independientes que se alinean con su bancada, frente a 44 republicanos. Dos contiendas todavía permanecían sin definirse en el último corte de resultados.
En la Cámara de Representantes, los demócratas también consiguieron la mayoría, con al menos 231 escaños frente a 141 republicanos, mientras continuaba el conteo de algunas elecciones. El resultado les permitirá encabezar las principales comisiones legislativas y tener mayor influencia en la agenda del Congreso.
Entre los triunfos más destacados figura el de James Talarico, quien derrotó al republicano Ken Paxton en Texas y consiguió para los demócratas un escaño senatorial en un estado que no elegía a un representante de ese partido para el Senado desde 1988. En la gubernatura, Gina Hinojosa también se impuso al republicano Greg Abbott.
En Georgia, Keisha Lance Bottoms ganó la gubernatura y Jon Ossoff conservó su posición en el Senado. Asimismo, Abdul El-Sayed consiguió el triunfo senatorial en Michigan y Adam Hamilton derrotó al republicano Roger Marshall en Kansas. Los demócratas también sumaron victorias en Iowa, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur, además de recuperar las gubernaturas de Ohio e Iowa.
Con el nuevo escenario legislativo, Trump enfrentará un Congreso controlado por la oposición durante los dos últimos años de su mandato, lo que podría complicar la aprobación de sus iniciativas y abrir la puerta a mayores investigaciones y mecanismos de supervisión sobre su administración


















