Redacción / Grupo Marmor
Miles de automovilistas que intentaban ingresar a Tijuana desde San Diego vivieron horas de caos luego de que la garita de San Ysidro fuera cerrada abruptamente la noche del miércoles y la madrugada del jueves. El motivo: una intensa persecución a un sospechoso de robo de auto que recorrió más de 190 kilómetros y terminó con disparos a escasos metros de la línea divisoria de México y Estados Unidos.
El operativo comenzó alrededor de las 6:46 de la tarde en Jurupa Valley, California. Agentes del Sheriff del condado de Riverside localizaron un vehículo sedán blanco con reporte de robo, pero el conductor ignoró las órdenes de detenerse e inició una huida que se prolongaría por más de dos horas.
Durante el trayecto, el sospechoso avanzó hacia el oeste por la Ruta Estatal 91, se incorporó a la Interestatal 15 hacia el sur y finalmente tomó la Interestatal 5 rumbo a México, apoyado en tierra y aire por agentes de diversas corporaciones, incluyendo unidades K-9 y aviación.
El cerco a metros de México
Cerca de las 8:30 de la noche, el vehículo ingresó a la zona federal del cruce fronterizo de San Ysidro. Videos difundidos en redes sociales muestran el tenso momento en que el sedán blanco fue acorralado por más de una decena de oficiales, quienes apuntaban sus armas hacia el conductor. Al ver que el sospechoso intentaba continuar su marcha para ingresar a suelo mexicano, los agentes abrieron fuego, logrando su arresto a menos de 500 metros del acceso a El Chaparral.
El incidente obligó a las autoridades estadounidenses a cerrar todos los carriles en dirección sur por tiempo indefinido. Los automovilistas fueron desviados al Puerto de Entrada de Otay Mesa, provocando un intenso tráfico, que se agravó por un choque vehicular simultáneo en la misma autopista. Por su parte, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal (SSPCM) de Tijuana resguardó el área de El Chaparral, deteniendo el flujo vehicular por varios minutos mientras se controlaba la situación.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no han informado el estado de salud del sospechoso ni su identidad, dejando la investigación en manos de la Policía de San Diego y la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).


















