En medio de las recientes acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por presuntos vínculos con el narcotráfico y cárteles internacionales, en redes sociales volvió a llamar la atención el llamado “Pizza Index”, una teoría informal que asocia el aumento de pedidos de pizza cerca del Pentágono y la Casa Blanca con momentos de alta actividad gubernamental o crisis geopolíticas.
El “Pizza Index” parte de la idea de que, cuando funcionarios y asesores trabajan jornadas prolongadas por reuniones estratégicas, negociaciones diplomáticas o escenarios de tensión internacional, recurren con mayor frecuencia a comida rápida, especialmente pizza. Usuarios y cuentas de análisis informal han señalado picos en pedidos como una señal indirecta —no oficial— de que algo relevante ocurre en los centros de poder de Washington.
En este contexto, la teoría ha sido vinculada por internautas al caso de Nicolás Maduro, luego de que Estados Unidos reforzara señalamientos y recompensas en su contra, generando especulación sobre posibles decisiones diplomáticas, legales o de política exterior. No obstante, especialistas subrayan que no existe evidencia que confirme al “Pizza Index” como un indicador real, tratándose más bien de una curiosidad viral que mezcla coincidencias con análisis informal de fuentes abiertas.
Aunque carece de validez científica, el fenómeno refleja cómo la opinión pública sigue con atención los movimientos del poder global y cómo incluso elementos cotidianos, como un pedido de pizza, pueden convertirse en símbolo de tensión política internacional.





























