Avanzan las investigaciones por el robo de joyas en el Louvre, aunque persisten las incógnitas

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Redacción/Grupo Marmor

Las pesquisas por el millonario robo cometido en el Museo del Louvre el 19 de octubre de 2025 permitieron la detención de cuatro hombres de entre 35 y 40 años, señalados como presuntos integrantes del grupo que llevó adelante el atraco. Las detenciones se produjeron entre octubre y noviembre, según informaron fuentes judiciales francesas.

Entre los sospechosos figura Abdoulaye N., un taxista sin licencia que cumplirá 40 años este mes y que solía exhibir acrobacias en motocicleta en redes sociales. Otro de los detenidos es un ciudadano argelino de 35 años, arrestado cuando intentaba abordar un vuelo para abandonar París. Un tercer implicado, de 37 años, ya había participado junto a Abdoulaye N. en un robo anterior, mientras que el cuarto, de 38, proviene del mismo suburbio parisino que los demás.

Los jueces de instrucción comenzaron a interrogarlos este mes, aunque por el momento no cuentan con elementos concluyentes, reconoció la fiscal de París, Laure Beccuau, en declaraciones a AFP. Además, una mujer de 38 años, pareja del tercer sospechoso, fue imputada por complicidad, aunque permanece en libertad.

De acuerdo con la fiscal, el asalto fue cuidadosamente planificado. Los delincuentes actuaron en la madrugada de un domingo, cuando la actividad en el museo era mínima, tras robar un camión de mudanzas equipado con una escalera extensible. Dos de ellos accedieron a la galería del primer piso mediante un montacargas, rompieron una ventana y cortaron las vitrinas con sierras circulares, mientras los otros dos aguardaban en el exterior.

Luego escaparon en motocicletas de alta cilindrada, aunque durante la huida dejaron caer una corona de diamantes y esmeraldas perteneciente a la emperatriz Eugenia de Montijo. Sin embargo, ocho piezas continúan desaparecidas, entre ellas un collar de esmeraldas y diamantes obsequiado por Napoleón I a la emperatriz María Luisa.

La investigación se apoya en múltiples rastros de ADN hallados en cristales rotos, vehículos utilizados en la fuga y el montacargas del museo. Estas pruebas fueron clave para identificar a los sospechosos, explicó Beccuau.

Pese a que inicialmente se habló de un robo improvisado, fuentes cercanas al caso aseguraron que los autores no actuaron de manera amateur: habían ocultado vehículos y herramientas en trasteros, inutilizado cámaras cercanas y completado el golpe en apenas ocho minutos, disfrazados de obreros.

Una investigación del Ministerio de Cultura concluyó que fallas en el sistema de seguridad del Louvre facilitaron la huida. Solo una cámara funcionaba en el punto de acceso y la sala de control no contaba con suficientes monitores para un seguimiento en tiempo real.

Por el momento, las autoridades no han determinado si hubo un autor intelectual detrás del asalto ni el paradero de las joyas, aunque descartan que el botín haya salido de Francia.