Una poderosa tormenta invernal que ha azotado gran parte de Estados Unidos durante el fin de semana provocó la cancelación de más de 8 000 vuelos programados, afectando el tráfico aéreo en numerosos aeropuertos del país y generando alertas meteorológicas extendidas. Las condiciones extremas incluyen nieve intensa, lluvia helada y formaciones de hielo que dificultan las operaciones tanto en el aire como en tierra.
Esta perturbación climática mantuvo a aproximadamente 140 millones de personas bajo alertas por mal tiempo, desde el sur hasta el noreste, y obligó a autoridades locales a instar a la población a reducir viajes y permanecer en casa mientras continúan las condiciones peligrosas en carreteras y rutas aéreas.



















