La ciencia detrás de por qué las flores nos hacen felices

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Si alguna vez has notado que un ramo de flores te dibuja una sonrisa o ilumina una habitación, no es solo una impresión subjetiva: la ciencia lo confirma. Un estudio realizado por el Instituto Rutgers de la Universidad Estatal de New Jersey demostró que recibir flores provoca emociones positivas inmediatas y duraderas, genera sonrisas genuinas y mejora el estado de ánimo en personas de diferentes edades, mucho más que otros regalos como frutas o velas.

Los investigadores observaron que las flores no solo elevan el ánimo en el instante, sino que fortalecen la conexión social, ya que quienes las reciben tienden a hablar más con familiares y amigos y a sentir mayor apoyo emocional incluso días después.

Este efecto positivo se explica en parte porque las flores estimulan varios sentidos: sus colores y fragancias activan en el cerebro sustancias como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, químicas asociadas con bienestar, placer y vinculación social. Además, traer estos elementos naturales al entorno diario contribuye a una sensación de tranquilidad, optimismo y reducción del estrés.

No es solo la belleza estética de las flores lo que influye en nuestras emociones, sino también su capacidad de evocación de recuerdos y sus símbolos culturales de cariño, amor y celebración que refuerzan sentimientos positivos.

En resumen, las flores no solo decoran espacios: impactan nuestro estado emocional, favorecen el bienestar psicológico y fortalecen lazos afectivos, respaldando por qué regalar o exhibir flores puede ser una forma sencilla y poderosa de mejorar el ánimo y el entorno.