ELA: la enfermedad neurodegenerativa que avanza silenciosamente y aún no tiene cura

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La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas motoras, responsables de enviar las señales del cerebro a los músculos para generar movimiento voluntario. Cuando estas células se deterioran y mueren, el cuerpo pierde poco a poco la capacidad de moverse, hablar, tragar e incluso respirar.

Este padecimiento cobró notoriedad recientemente tras darse a conocer que el actor Eric Dane, reconocido por sus papeles en Grey’s Anatomy y Euphoria, enfrentaba esta enfermedad, considerada uno de los mayores desafíos de la neurología moderna.

¿Qué ocurre en el cuerpo?

La ELA ataca directamente al sistema nervioso. Las neuronas motoras dejan de enviar información a los músculos, lo que provoca que éstos se debiliten, se atrofien y finalmente queden paralizados.
A diferencia de otras enfermedades neurológicas, muchas personas mantienen intactas sus capacidades cognitivas, es decir, siguen conscientes de lo que ocurre a su alrededor.

Síntomas más comunes

Los signos suelen aparecer de forma gradual y empeoran con el tiempo:

  • Debilidad en brazos, piernas o manos.
  • Dificultad para caminar o realizar tareas cotidianas.
  • Problemas para hablar o pronunciar palabras.
  • Calambres, espasmos musculares o rigidez.
  • Dificultad para tragar alimentos.
  • Pérdida progresiva del control muscular.

En etapas avanzadas, la enfermedad compromete los músculos respiratorios.

¿Qué la causa?

En la mayoría de los casos no se conoce el origen exacto.

  • Aproximadamente 90% de los diagnósticos son esporádicos, sin antecedentes familiares.
  • Cerca del 10% es hereditario, asociado a mutaciones genéticas.
  • Suele presentarse entre los 60 y 80 años, aunque puede aparecer antes.

Los especialistas investigan factores ambientales y biológicos, pero aún no existe una causa única comprobada.

¿Tiene cura o prevención?

Actualmente no existe cura ni forma de prevenir la ELA.
Los tratamientos disponibles buscan:

  • Retrasar el avance de la enfermedad.
  • Reducir síntomas.
  • Mejorar la calidad de vida mediante rehabilitación, apoyo respiratorio y atención multidisciplinaria.

Un reto para la ciencia

La ELA continúa siendo objeto de investigación en todo el mundo. Su progresión irreversible y la falta de tratamientos definitivos la convierten en una de las enfermedades más complejas del sistema nervioso, lo que mantiene a la comunidad científica enfocada en encontrar terapias más eficaces.