Redacción/Grupo Marmor
El gobierno de Pakistán declaró este jueves que se encuentra en “guerra abierta” con Afganistán y confirmó bombardeos contra objetivos en Kabul y otras ciudades, en medio de una creciente tensión en la frontera común. La ofensiva ocurre tras meses de acusaciones cruzadas por ataques insurgentes en la región.
Autoridades paquistaníes informaron que las fuerzas armadas realizaron ataques aéreos y con artillería contra posiciones que identificaron como bases de grupos armados en territorio afgano. Según Islamabad, la operación responde a agresiones previas atribuidas a combatientes que, aseguran, operan desde Afganistán.
El ministro de Defensa, Khawaja Asif, afirmó que la paciencia de su país “ha llegado al límite” y sostuvo que la respuesta militar busca frenar amenazas a la seguridad nacional. Por su parte, el gobierno afgano bajo control talibán rechazó las acusaciones y reportó enfrentamientos en distintos puntos, así como víctimas en ambos bandos, cifras que no han sido verificadas de manera independiente.
La escalada representa uno de los momentos de mayor tensión bilateral desde el regreso de los talibanes al poder en 2021. Especialistas en relaciones internacionales advierten que un conflicto prolongado podría tener repercusiones en la estabilidad regional del sur de Asia.





























