Redacción/GrupoMarmor
La noche del 1 de junio de 2025 arribó al Puerto del Callao, en Perú, un contenedor que había salido cinco días antes de Manzanillo,en Colima y, de acuerdo con los documentos de embarque, el envío consistía en 800 costales de piedra triturada de 25 kilos cada uno y tenía como destino final Bolivia.
Una alerta de inteligencia llevó a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) a inspeccionar el cargamento, los análisis practicados posteriormente revelaron que la piedra estaba contaminada con mercurio, sustancia utilizada en la minería ilegal de oro y cuya importación está sujeta a estrictos controles y autorizaciones especiales.
Las autoridades estimaron que el metal alcanzaba un volumen cercano a cuatro toneladas, con un valor superior a los 500 mil dólares, alrededor de 8.7 millones de pesos, cifra que evidenció la magnitud del envío irregular.
El medio peruano “OjoPúblico” reconstruyó la ruta del cargamento a partir de expedientes fiscales, registros comerciales y solicitudes de información pública. La indagatoria expone la manera en que redes criminales transnacionales abastecen actividades ilícitas vinculadas con la extracción de oro, presuntamente con apoyo de actores locales, entre ellos un comerciante peruano autorizado para operar en el mercado de metales.
Documentos de la fiscalía peruana indican que el 26 de junio de 2025 el caso fue asumido por una instancia nacional especializada, al considerarse un posible delito de alcance internacional relacionado con el tráfico de mercurio entre México, Perú y Bolivia.
El decomiso también fue citado en un reporte de la organización Environmental Investigation Agency (EIA), que documentó 50 envíos clandestinos de mercurio salidos de México entre abril de 2019 y junio de 2025. De ese total, 37 tuvieron como destino Perú, país que se ha consolidado como uno de los principales receptores de este insumo empleado en la minería ilegal.
Según ese informe, detrás de la extracción y comercialización del mercurio en territorio mexicano estaría el Cártel Jalisco Nueva Generación, grupo señalado por controlar explotaciones en minas del estado de Querétaro, con base en documentación oficial, la investigación periodística permitió delinear el esquema mediante el cual el metal habría sido enviado de manera encubierta desde México hacia territorio peruano.




























