Por Claudia Luna Palencia
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ya superó el mes y diversos países, como China y Pakistán, buscan mediar en el conflicto. De hecho, los ministros de Exteriores de ambos países han acordado presentar un plan de paz.
El encuentro entre el canciller de Pakistán, Ishaq Dar y su homólogo chino, Wang Yi, fue considerado de fructífero: desde hace días, Islamabad se ha ofrecido como escenario de negociaciones para un alto el fuego en Irán.
Hasta ahora, China ha mantenido una postura bastante neutral en la mayoría de los conflictos bélicos en el mundo y se ha mostrado prudente en el tema de Irán a pesar de que su economía es la mayor compradora de petróleo iraní.
Mediante un comunicado conjunto, Pakistán y China, pidieron conjuntamente un alto el fuego inmediato y la protección de la seguridad de las vías fluviales, incluido el estrecho de Ormuz. En su declaración, ambas naciones hicieron un llamado al diálogo y a la diplomacia como opciones viables para resolver conflictos.
Hace unos días, el presidente de Estados Unidos, Donal Trump afirmó que las negociaciones con Irán iban extremadamente bien. Aunque, Teherán ha desmentido a Trump ya varias veces.
El gobierno de Pakistán lleva días intentando sentar en una mesa de negociación a Israel, Estados Unidos e Irán. No se sabe con certeza a qué nivel son los contactos y mientras Washington lo afirma, todo lo contrario, Teherán lo niega.
Aprovechando sus relaciones con ambos bandos, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif y el jefe del Ejército, Syed Asim Munir, han estado comunicándose con el presidente Trump y con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.
El pasado 29 de marzo, en Islamabad, acontecieron unas conversaciones con los ministros de Exteriores de Arabia Saudita, Turquía y Egipto, en un intento de encontrar una solución regional para poner fin al conflicto, pero la ausencia de Estados Unidos e Irán en las negociaciones hace que los esfuerzos sean nulos.
Pakistán comparte una frontera terrestre de 900 kilómetros con Irán y teme que el conflicto pueda extenderse a la de por sí inestable región de Baluchistán. Y, también alberga, a la mayor población mundial de musulmanes chiíes fuera de Irán lo que alimenta el miedo de confrontaciones entre diversos grupos.
Este país también tiene un pacto de defensa recién firmado con Arabia Saudita que podría amenazar con arrastrar a Islamabad a la guerra, si los países del Golfo deciden adoptar una postura ofensiva y responder a los ataques con misiles y drones de Irán.





























