Julieta Coria/Grupo Marmor
El regreso de la misión Artemis II no solo fue histórico por su viaje alrededor de la Luna, sino también por el tenso y emotivo momento que se vivió tras su amerizaje en el océano Pacífico.
Luego de tocar el agua, la cápsula Orión permaneció cerrada durante casi 50 minutos, mientras el equipo de recuperación realizaba maniobras clave para garantizar la seguridad de los astronautas.
Durante ese tiempo, especialistas verificaron que no hubiera gases tóxicos ni riesgos dentro de la nave antes de proceder con la apertura de la escotilla, un momento crítico que marcó el primer contacto directo tras la misión.
Un operativo de alta precisión
El rescate involucró buzos, embarcaciones y helicópteros que rodearon la cápsula tras su descenso. Solo después de asegurar completamente la nave, el equipo pudo abrirla y acceder a los tripulantes.
Uno a uno, los astronautas fueron asistidos por personal médico y técnico, en medio de un ambiente de alivio y emoción tras completar con éxito una misión histórica de 10 días alrededor de la Luna.
El momento más esperado
La apertura de la escotilla no solo representó el fin de la tensión, sino también el inicio del reencuentro entre los astronautas y el equipo que hizo posible su regreso a salvo.
Tras minutos de incertidumbre, el operativo concluyó con éxito, dejando imágenes que ya forman parte de la historia de la exploración espacial.
Artemis II marca así un paso clave para futuras misiones lunares, pero también recordó que, incluso en la era espacial moderna, el regreso a casa sigue siendo uno de los momentos más delicados y emocionantes.


















