Redacción/Grupo Marmor
A través de un informe de la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial (GPMB) titulado “Un mundo al borde del abismo: prioridades para un futuro resiliente frente a las pandemias”, el organismo sentenció de manera demoledora que, a seis años de la irrupción del coronavirus y a una década de la peor crisis de ébola de la historia, el mundo actual está mucho menos preparado y es más vulnerable ante futuras emergencias de salud pública.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el planeta se encuentra al borde de una nueva crisis sanitaria que podría ser significativamente más devastadora que la pandemia de COVID-19. Esta severa advertencia coincide cronológicamente con la reciente declaración de emergencia internacional emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a las graves consecuencias que está dejando el brote de ébola en el continente africano.
Para frenar esta peligrosa trayectoria y evitar un colapso humanitario irreversible, la ONU sugirió a las potencias globales implementar de forma inmediata un plan de acción basado en tres ejes fundamentales.
Primero, la creación de un mecanismo internacional permanente e independiente encargado de monitorear en tiempo real los riesgos pandémicos emergentes; segundo, consolidar tratados vinculantes que garanticen el acceso estrictamente equitativo a vacunas y tratamientos médicos; y tercero, robustecer los fondos financieros globales para actuar de manera contundente desde las primeras etapas de cualquier brote.


















