Andrea Marinie/Grupo Marmor
Un 26 de abril de 1986 ocurrió el desastre nuclear de Desastre de Chernóbil en la entonces Unión Soviética, debido a la explosión del reactor número 4 de la planta, la cual liberó una nube de humo radiactiva que se esparció sobre gran parte de Europa. Este es considerado uno de los peores accidentes nucleares de la historia.
Este accidente ocurrió durante una prueba de seguridad que salió mal debido a una combinación de fallas en el diseño del reactor RBMK, además de errores operativos fuera del protocolo, los cuales derivaron en explosiones que destruyeron el núcleo del reactor, provocaron incendios y una liberación masiva de radiación.
Las autoridades soviéticas ocultaron la magnitud del desastre. La ciudad de Prípiat fue evacuada hasta 36 horas después, cuando miles de personas ya habían estado expuestas, provocando la muerte de al menos 30 personas de manera directa durante las primeras semanas. A largo plazo, el incidente provocó miles de casos de cáncer y enfermedades relacionadas con la radiación.
Bomberos, soldados e ingenieros se sumaron a las labores para buscar controlar la situación, la gran mayoría de ellos sin protección adecuada. Después de cuatro décadas, una parte de la zona sigue siendo inhabitable y otra continúa bajo vigilancia. Chernóbil es un símbolo de los peligros de la negligencia, el ocultamiento y los límites de la tecnología.





























