Por Claudia Luna Palencia/Grupo Marmor
Si el conflicto en Irán se prolonga hasta el próximo año, afectaría duramente al crecimiento global, llevando algunas economías a experimentar una recesión y provocando, además, escasez energética, de acuerdo con las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En su más reciente informe Perspectivas Económicas, el club de países industrializados, con sede en París, desdibuja un escenario de disrupción prolongada, en el que no hay acuerdo entre Estados Unidos e Irán hasta 2027.
El organismo internacional prevé que tal escenario reduciría el crecimiento del PIB global a 2.1% este año; es decir, se perdería más de un punto porcentual de crecimiento, considerando que en 2025 el PIB mundial cerró en 3.4 por ciento.
La escasez de petróleo y gas provocaría un racionamiento forzado de la energía para las empresas, mientras que el precio de los fertilizantes y otros insumos afectados en los procesos industriales, como el azufre y el helio, también aumentaría a medida que se reduzca el suministro.
La inflación es el otro gran temor de la OCDE porque varias economías caerían en una etapa de crecimientos bajos o nulos con inflaciones elevadas lo que significa un impacto directo en el poder adquisitivo de los trabajadores y las familias.
Y mientras, las previsones son cada vez más negativas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump lleva semanas sugiriendo que ya habrá un inminente acuerdo de alto el fuego con Irán en medio de ataques constantes y cruzados.
Europa y el mundo entero urgen a que ya se abra la navegación de forma normal y segura en el estrecho de Ormuz por donde circula, entre un 20% a un 25% del gas y de petróleo; pero también pasan por ahí centenares de cargueros con otros insumos.
La OCDE también presenta un escenario alternativo, menos catastrófico, en el que se avanza hacia un acuerdo de paz duradero y se permite que los precios del petróleo bajen en las próximas semanas y meses. Bajo este supuesto, el PIB mundial crecería 2.8 por ciento.
En cualquiera de los dos escenarios, la OCDE teme que el costo de endeudarse para las empresas probablemente aumentará como consecuencia del daño en la confianza global.



















