Sin crisis de agua en Michoacán: presas y lagos alcanzan 44.5% de su capacidad, reporta Conagua

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Javier Velázquez/Grupo Marmor

Al inicio de la temporada de lluvias, las 24 presas y lagos de Michoacán registran en promedio 44.5 por ciento de su capacidad de almacenamiento, así lo dio a conocer Roberto Arias, delegado de la Comisión Nacional de Agua quien aseguró que en términos generales la entidad no enfrenta ninguna crisis de agua y que los pronósticos de precipitación para el resto del año son alentadores.

El informe detalla que solo tres embalses presentan los niveles más altos de almacenamiento; la presa Sabaneta reporta 98.8 por ciento de su capacidad, José María Morelos alcanza 95 por ciento y Cointzio llega a 80.6 por ciento, ante estos números, el delegado descartó riesgos para la población en las regiones donde se ubican estos cuerpos de agua.

Los 21 embalses restantes muestran niveles que oscilan entre 78 y 13 puntos porcentuales, el el grupo con almacenamiento medio destacan: Tepuxtepec con 78.8 por ciento, El Bosque y Jaripo con 52 por ciento cada una, Urepetiro con 50, Malpaís con 49.8, Infiernillo con 43.7, San Juanico con 42.4, Constitución de Apatzingán con 41.

Melchor Ocampo con 39.6, el lago de Pátzcuaro con 37.3, Zicuirán con 36.48, Laguna del Fresno con 36, Agostitlán con 35.8, Pucuato con 32, el lago de Cuitzeo Oriente con 32 por ciento y Francisco J. Múgica con 31.4 por ciento.

En el segmento de presas con niveles bajos se encuentran Aristeo Mercado con 27.96 por ciento, Los Olivos con 27 por ciento, Tercer Mundo con 20.2 y Baraje de Ibarra con 13.27 por ciento. Estas cuatro se localizan en zonas semidesérticas del estado, pese a los porcentajes menores, Conagua no emitió alertas por desabasto ni riesgo para las comunidades cercanas.

En comparación con el ciclo 2024-2025, las presas y lagos de Michoacán muestran una recuperación mediana, aunque en algunas zonas la mejora es mínima.

El dato contrasta con lo ocurrido en el periodo 2023-2024, cuando una sequía severa vació una decena de presas y provocó una fuerte crisis en los lagos de Pátzcuaro y Cuitzeo.