Jorge Rubio/Grupo Marmor
En el marco de su histórica visita oficial a España, el papa León XIV protagonizó este domingo un emotivo encuentro en Madrid con los máximos representantes de la cultura y el deporte del país. El evento, organizado por la Archidiócesis de la capital, transformó el pabellón Movistar Arena en un auténtico foro de diálogo y espiritualidad, bajo la impecable conducción de los reconocidos presentadores informativos Carlos Franganillo y Lara Siscar.
Ante un recinto abarrotado en el que no cabía un alfiler, el pontífice de 70 años ofreció un vibrante discurso centrado en el poder unificador del arte. “El arte actúa como ese ágora donde nadie se siente extranjero; en una sociedad fragmentada, la belleza permite un encuentro común de trascendencia sin prejuicios”, destacaron los organizadores sobre las palabras del obispo de Roma, quien estuvo acompañado en el escenario por grandes figuras como la bailaora Sara Baras y la laureada nadadora Teresa Perales.
El momento cumbre de la jornada llegó cuando el reconocido actor y productor Antonio Banderas tomó la palabra para dirigir una profunda reflexión al auditorio. Mirando fijamente al pontífice, el protagonista de La máscara del Zorro afirmó conmovido: “El artista debe ser valiente como lo fue Cristo. Y yo estoy aquí, Santo Padre, para confesarle que he sido víctima del hechizo de Dios”. La sincera declaración culminó en un afectuoso apretón de manos y una ovación de pie por parte del público.
“Yo estoy aquí, Santo Padre, para confesarle que he sido víctima del hechizo de Dios”, expresó un emotivo Antonio Banderas ante el pontífice.
Entre las butacas destacaron importantes personalidades de la esfera pública, como el vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, y el veterano periodista Iñaki Gabilondo.
Tras el rotundo éxito del encuentro, el jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano se trasladó al histórico Palacio Arzobispal, ubicado en el céntrico barrio de La Latina. Allí, el pontífice cerró la agenda del domingo con una cena oficial en la residencia del cardenal José Cobo Cano, un escenario del siglo XVI idóneo para culminar una jornada que ya quedó marcada en la historia cultural de Madrid.



















