Tras décadas de abandono, La Capilla Sixtina de Michoacán será rehabilitada

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Margarita Arreola/ Grupo Marmor

El Templo de Santiago Apóstol, ubicado en la comunidad de Tupátaro, municipio de Huiramba, es una de las joyas arquitectónicas más preciadas de Michoacán por albergar uno de los cielos historiados más espectaculares, con pinturas en su techo que le han valido el título de la “Capilla Sixtina Michoacana”. Tras décadas de abandono la construcción del siglo XVI será intervenida con más de ocho millones de pesos para su rehabilitación, informó Roberto Monroy García, secretario de Turismo.

Tras el recorrido de la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora, por esta comunidad como parte del Plan Michoacán para la Paz y la Justicia se tomó la decisión de destinar recurso federal para rehabilitar, sobre todo, el techo y algunas partes de la infraestructura del edificio histórico.

Marco Antonio Rodríguez Espinosa, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Michoacán, destacó que con esta obra se busca realizar un diagnóstico a profundidad. Por ello, en esta primera etapa se atenderán situaciones emergentes como la protección contra la humedad y se implementarán medidas de resguardo; sin embargo, dejó claro que rehabilitar la obra artística en su totalidad requiere muchos millones de pesos más.

Tupátaro es una comunidad autónoma, pequeña, pero con gran riqueza arquitectónica, gastronómica y natural.
El edificio, considerado patrimonio, está bajo resguardo del INAH, aunque todavía funciona como centro de devoción donde se realizan misas y todo tipo de ceremonias católicas.

Pero, ¿qué hace que tenga tanto valor histórico y sea llamada la “Capilla Sixtina”?
El techo, denominado artesonado por su forma de artesa, fue pintado a mano en el siglo XVII. Sus pinturas narran la vida, pasión y muerte de Jesucristo, rodeado de arcángeles y elementos de plantas y flores. Cuenta con láminas de oro y múltiples colores. Además, posee un retablo de arte barroco churrigueresco bañado en oro, un Cristo de pasta de caña y piso de madera, pues debajo se encuentran tumbas reales de siglos pasados.