Jorge Rubio/Grupo Marmor
La Selección de Chequia se presenta como un rival de altísimo cuidado para el conjunto nacional, y su principal argumento radica en la calidad individual de sus futbolistas. La columna vertebral del equipo checo está compuesta por jugadores consolidados en las ligas más competitivas del planeta, principalmente la Premier League de Inglaterra y la Bundesliga de Alemania.
Las figuras principales que México deberá vigilar de cerca para el trascendental choque mundialista:
c (Bayer Leverkusen): El delantero estrella del balompié alemán sigue siendo el máximo referente en ataque. Reconocido internacionalmente por su espectacular olfato de área, contundencia y gran capacidad goleadora, es el hombre encargado de capitalizar cada oportunidad de peligro.
Pavel Šulc (Olympique de Lyon): La gran sensación del fútbol checo. Este mediocampista ofensivo llega con el cartel de haber sido elegido como el mejor jugador checo del año. Su creatividad, dinamismo y visión entre líneas lo convierten en el motor creativo que la zaga mexicana tendrá que frenar a como dé lugar.
Tomáš Souček (West Ham United): Un auténtico pilar en el mediocampo. Se trata de un centrocampista de área a área que destaca por su imponente juego aéreo, enorme capacidad de recuperación y una constante llegada por sorpresa desde la segunda línea.
Ladislav Krejčí (Wolverhampton): El líder indiscutible de la zaga checa. Capitán en su club de la Premier League, aporta orden, liderazgo y una excelente lectura de juego para comandar la línea defensiva.
Vladimír Coufal (West Ham United): Lateral derecho de incansable recorrido. Destaca por su profunda vocación ofensiva, precisión en los centros y una entrega absoluta por la banda que exigirá el máximo esfuerzo de los extremos mexicanos.
Robin Hranáč (Hoffenheim): Un defensor central joven pero sumamente sólido. Su presencia física y solvencia en las coberturas lo han convertido en una pieza clave e inamovible dentro de la estructura defensiva de su selección.
Con un plantel que combina la experiencia en el fútbol de élite y el desparpajo de sus nuevas joyas, Chequia promete ser un sinodal sumamente físico y táctico.



















